Naces en las manos del diablo, junto al laberinto oscuro del sentimiento, del extraño pasado, del frío remordimiento de homicidios olvidados por el tiempo descabellado, aquél que ve morir al amor y te transforma de espectador a herido, en dolor, en alma entregada a la fe de lo mutuo, lo mito, lo inexistente que se filtra entre ideas y un marzo glorioso. Naces en las manos del diablo, cargado de cruces vanas, de banales cruces que pierden la función con el transcurso del llanto mientras te sigues preguntando si el diablo tiene manos y si tú sigues vivo.
julio 31, 2008
A diario.
Naces en las manos del diablo, junto al laberinto oscuro del sentimiento, del extraño pasado, del frío remordimiento de homicidios olvidados por el tiempo descabellado, aquél que ve morir al amor y te transforma de espectador a herido, en dolor, en alma entregada a la fe de lo mutuo, lo mito, lo inexistente que se filtra entre ideas y un marzo glorioso. Naces en las manos del diablo, cargado de cruces vanas, de banales cruces que pierden la función con el transcurso del llanto mientras te sigues preguntando si el diablo tiene manos y si tú sigues vivo.
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